sábado 18 de febrero de 2012

DIFERENCIA ENTRE "POLÍTICA" Y "POLÍTICAS PÚBLICAS"

Política y Políticas

La legitimidad de la burocracia deriva de su carácter presuntamente apolítico. El término políticas (policy) se convierte en una expresión de racionalidad política. Disponer de una política es tener razones o argumentos racionales que incluyen tanto la presunción de que se comprende un problema como de que se tiene una solución. Pone sobre la mesa el problema y las medidas que deben tomarse.

 En consecuencia, el concepto de políticas como un producto o una plataforma desarrolló una connotación neutral. En la teoría administrativa estadounidense, políticas (policy) y política (politics), son dos términos absolutamente distintos. Así, el lenguaje y la retórica de las políticas se convirtió en el principal instrumento de racionalidad política. Según la observación de Lasswell (1951):

“La palabra políticas (policy) se usa comúnmente para designar las elecciones más importantes, ya sea en la vida organizada o en la vida privada (…) esta palabra carece de muchas connotaciones indeseables agrupadas en torno al adjetivo político (politics), que con frecuencia parece implicar partidismo o corrupción”.

A pesar de formarse en el juego del poder (política), se espera que el político disponga de políticas públicas al igual que se espera que una tienda cuente con productos.

Ideas y Políticas

“Uno puede aventurarse a decir que, desde el registro de la historia, pareciera que las ideas más poderosas son aquellas que hablan por todos (…) La idea es, en sí misma, el actor más longevo del escenario humano (…) La gran idea es (…) una agencia del cambio, un delineador del orden moral”. (Redfield, 1968)

Por supuesto, las ideas influyen las políticas públicas, mas no de manera pura. En un primer nivel, es posible explicar la evolución de una política como la forma en que las ideas se traducen en acciones, y reconocer en todo momento el poder de una filosofía gubernamental – o personal- para influir determinadas políticas. Sin embargo, las ideas si bien determinan el carácter general de una política pública lo hacen a la par de otras influencias.

Así, es necesario situar a las ideas en el complejo contexto de las fuerzas sociales y económicas, así como en las instituciones y sus motivos y, por supuesto, en el carácter de las personas clave que transformarán sus ideas en políticas públicas y las comunican.


viernes 13 de enero de 2012

BREVE DISCUSIÓN: INTERNET Y PARTICIPACIÓN SOCIAL

El efecto dominó de “la Revolución de Jazmín,” el impacto de Assange y WikiLeaks- que ya le costó el puesto a un embajador estadounidense- y las propias movilizaciones de Javier Sicilia, nos hacen pensar en que el Internet se ha convertido en un medio determinante en la configuración de la Comunicación Política.

Al parecer las tecnologías de la información han revelado una nueva forma de participación social vía la organización a través de las redes sociales.

La discusión teórica en relación al impacto del Internet en la participación social se divide en tres posiciones: quienes sostienen que su impacto es fuerte (optimistas), quienes sostienen que su impacto es mínimo (pesimistas) y quienes sostienen que su impacto es acotado (realistas).

El primer grupo considera que el uso de las tecnologías causara una transformación en la manera de hacer política en las democracias, desde esta visión, la democracia electrónica eliminará el malestar ciudadano (Badillo, Marenghi, Trippi), las nuevas tecnologías harán expandible la democracia a lugares donde no accedía (Carou, Trippi, Sullivan) y pueden servir también para medir el rendimiento de los servidores públicos (Graber, White).

Por otra parte, los pesimistas, consideran que el uso de internet no ha transformado la política y que la distancia entre gobernantes y gobernados sigue siendo la misma (Bentivegna), desde esta perspectiva las nuevas tecnologías no cambiarán los objetivos tradicionales de la política (Mazzoleni), ni serán capaces de generar revoluciones ni mantenerlas (Morozov).

En la tercera visión se argumenta que las nuevas tecnologías no van a ocasionar que las prácticas de democracia participativa se cumplan pero aceptan que si han promovido una mayor cercanía en el sector público interesado en la política (Dader) y que, a largo plazo, pueden generar un cambio en las relaciones políticas cuando exista un amplio sector de la sociedad que les de uso (Sánchez). Desde la visión realista, el éxito o no de la relación entre tecnologías de la información y participación social depende del propio interés en el uso de las redes como instrumento de movilización.

El impacto de las redes sociales sobre la movilización dependerá del interés que puedan tener los usuarios en cuestiones públicas, y de las posibilidades de acceso a la información política, esto puede excluir a la gran mayoría, aquellos que no tienen interés en comprender las oportunidades de las tecnologías.

Existe otro elemento adicional igual de complejo de evaluar, que es el papel de la opinión de los usuarios interesados y con información en su círculo personal (familia, escuelas, amigos) que podría implicar que a pesar de ser una minoría su impacto se intensifique en al momento de convocar.

Otra posición extrema podría ser el originar un cibermalestar donde ante el exceso de información el ciudadano saturado decida abstenerse de participar o, por el contrario, que hagan que sean incapaces de escuchar opiniones distintas a las suyas constituyendo grupos polarizados.

El debate aquí no está terminado y su continuación dependerá de del análisis de procesos de corroboración empírica: la propia evaluación de casos particulares arrojará luz sobre el papel de las nuevas tecnologías en la participación ciudadana.

Alonso Ronald Ortiz García

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lunes 19 de diciembre de 2011

Tres cosas que las empresas pueden aprender del gobierno

En el mundo de la administración se ha discutido sobre cómo puede influir positivamente el sector privado al público.

Los resultados se observan fácilmente: el enfoque gerencial ha sido capaz de mejorar la eficacia y la economía del sector público a través de técnicas originadas en el sector privado.

Cambiemos ahora el orden de las ideas: ¿es posible que el sector público tenga características o técnicas que puedan adaptarse al ambiente empresarial?, ¿tiene la iniciativa privada algo que aprender del gobierno?

En mi paso por la administración pública he observado algunas cosas: el gobierno enfrenta más problemas que una empresa al momento de poner en práctica sus decisiones, emplea a más personas que tienen una amplia gama de motivaciones, participa en actividades de mayor importancia para la opinión pública, es decir, tiene mayor importancia simbólica y está sujeto a compromisos legales más estrictos.

Estas características llevan implícitas tres cosas que las empresas pueden aprender del gobierno:


  • En el gobierno existen procedimientos reglamentados mientras que en las empresas -sobre todo en sus etapas iniciales de desarrollo- se confía más en la improvisación. Esto ocasiona que los resultados sean más lentos y menos consistentes. El conocimiento y mejora de los procesos puede ser importante para una correcta gestión, crecimiento y capacidad empresarial. Las empresas deben realizar esfuerzos definitivos por normar sus procedimientos, generando políticas estandarizadas que le permitan controlar de manera más eficiente sus actividades enfocadas a sus metas lucrativas. 
  • El segundo aspecto, relacionado con el anterior es respecto a la documentación. En la administración pública se documenta todo. El objetivo de documentar no debe entenderse como generar toneladas de basura, es bueno documentar cuando esto nos genere valor agregado: para comprender el negocio, para evitar omisiones, registrar compromisos y para no depender tanto de las personas. ¿Qué sucedería si esta práctica se generalizara en la iniciativa privada? Sin duda las empresas serían más eficientes. 
  •  El último aprendizaje es el de la colaboración. En el gobierno la colaboración entre departamentos y grupos de interés es algo natural. El gobierno sólo puede existir de manera eficiente si las decisiones son tomadas en un ambiente de colaboración. Las empresas podrían aprender de esta práctica de cara a la competencia: ¿qué sucedería si se le preguntara al trabajador como percibe el negocio?, ¿cómo mejorarlo? , e incluso ¿qué cambios administrativos realizar?

Los tres aspectos que se dan en la práctica gubernamental; procedimientos reglamentados, procesos de documentación y acciones de colaboración implican la evaluación y la rendición de cuentas en las distintas etapas de esa práctica, si las empresas estuvieran suficientemente interesadas de manera intrínseca al conocer prácticas gubernamentales bien planeadas, ¿no estarían dispuestas para aplicar los resultados probados de esas prácticas?

Publicado por reporteroshoy.net el 14 de diciembre de 2011

Alonso Ronald Ortiz García

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jueves 13 de octubre de 2011

Nuestra guerra y la guerra que viene: Irán, Estados Unidos y México

Las relaciones bilaterales entre Irán y Estados Unidos han tenido sus altas y bajas en la última década. Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, Teherán y Washington parecieron aliarse frente al régimen talibán afgano, considerado como un enemigo común.

Todo cambió cuando Bush -en su memorable Discurso de la Unión del 2002- metió en a la canasta del “eje del mal” a Irán, dirigiendo además en marzo del 2003 la invasión contra Irak. Ya en el 2005 - con Ahmadinejad en el poder- Irán reinicia su programa nuclear alejándose aún más de Estados Unidos.

Recuerdo que para el 2007 me gustaba comentar con mis alumnos que la película 300 parecía especialmente sospechosa en la coyuntura internacional: los griegos, portadores de la democracia y la libertad asemejaban los valores occidentales -lo normal y bello- en lucha frontal contra los persas –monstruosos, anormales y violentos- que simbolizaban el peor de los males, algo que parecería una casualidad de no ser por el hecho de que el territorio de Persia antigua corresponde más o menos al de Irán actual. La película 300 simbolizaba la lucha entre estadounidenses e iraníes: develaba de alguna manera la guerra que se avecinaba.

Para el 2009 llegue a pensar que me equivoque, Obama logró distender el conflicto latente. Declaraciones iban y venían recuerdo, por ejemplo, que Ahmadinejad felicito a Obama por su triunfo electoral, mientras que John Biden expresaba públicamente el interés de negociar con Irán, todo parecía tranquilizarse…

Hasta el día de ayer cuando las autoridades estadounidenses explicaron la desactivación de un atentado con bomba para asesinar al embajador saudí en su país. Las declaraciones del gobierno estadounidense establecen que Irán habría pagado $1.5 millones de dólares para llevar a cabo dicho atentado.

Según Eric Holder, Secretario de Justicia de Estados Unidos, son dos los acusados como parte del complot, Manssor Arbabsiar y Gholam Shakuri; ambos son originarios de Irán aunque Arbabsiar, es ciudadano estadounidense naturalizado.

De acuerdo con la declaración de Holder, el plan fue "concebido, auspiciado y dirigido desde Irán" y representaba una "flagrante" violación de las leyes estadounidenses e internacionales.

Arbabsiar, de 56 años, fue detenido el 29 de septiembre pasado, después de que México lo extraditó, tras haber mantenido varias entrevistas con un falso narcotraficante en nuestro país que resultó ser un agente encubierto de Estados Unidos.

"En estricto apego a la normatividad nacional e internacional se logró neutralizar un riesgo relevante para la seguridad nacional de México, reforzar la cooperación recíproca bilateral con Estados Unidos y se confirmó que se cuenta con mecanismos y procedimientos adecuados para anticipar y prevenir la presencia en nuestro territorio de individuos lesivos para la seguridad e intereses nacionales. El gobierno de México reitera su pleno compromiso con la cooperación internacional para prevenir y combatir al terrorismo", mencionó Julián Ventura, subsecretario de Relaciones Exteriores de nuestro país.

En el trepidante ritmo de las relaciones internacionales los hechos coyunturales pueden determinar situaciones, justificar acciones y, finalmente, cambiar la historia.

Así, Estados Unidos ha recuperado la posibilidad de una guerra contra Irán -o al menos la fuerza discursiva contra el terrorismo, tan rentable en tiempos electorales- mientras que el gobierno mexicano ha logrado equiparar de alguna forma el terrorismo con el narcotráfico, intentando justificar su defectuosa política de seguridad... es nuestra guerra y la guerra que viene.

Alonso Ronald Ortiz García

Publicado en: www.reporteroshoy.net el 12/10/11

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jueves 22 de septiembre de 2011

COMUNICACIÓN Y POLÍTICAS PÚBLICAS

Ayer, 21 de septiembre dicte la Conferencia “Comunicación y Políticas Públicas” (es decir, cosas que he aprendido en la maestría), a alumnos de Universidad Tecnológica Metropolitana.

En estas líneas quiero rescatar algunas ideas de esta experiencia…


LAS POLÍTICAS PÚBLICAS COMO CONVERSACIÓN

Álvarez (1996) establece que las políticas públicas son una conversación para la acción. Así, un análisis conversacional de las políticas públicas considera que:

a) Las políticas públicas solo pueden ser enunciadas por las autoridades dentro de su competencia.

b) Las políticas públicas se encuentran inmersas en los objetivos institucionales y en otros principios fundacionales como lo son, las circunstancias políticas o el programa de gobierno.

c) Las políticas públicas, para ser exitosas, llevan implícitamente la necesidad del compromiso o el consenso que solo puede ser logrado con el diálogo abierto hacia los actores que participan en las fases de planeación y ejecución.

AGENDAS

Cobb y Elder (1970) afirman que hay dos tipos de agendas: la sistémica y la institucional. La agenda sistémica está compuesta de “todos los temas percibidos por los miembros de una comunidad política como asuntos que merecen la atención pública y que entrañan cuestiones pertinentes a la legítima jurisdicción de la autoridad gubernamental en funciones”. Por otra parte, la agenda institucional se define como “la serie de puntos explícitamente señalados para recibir la consideración activa de los tomadores de decisiones”. Difícilmente llegará un tema a la agenda institucional sin ocupar, primero, un lugar en la agenda sistémica.

La construcción de la agenda tiene lugar como resultado de la expansión de un tema desde un grupo de atención con una preocupación específica a un público con gran interés y atención acuciosa, es decir, un público interesado e informado acerca de los asuntos públicos y que incluye a líderes de opinión; finalmente el tema recibe la atención del público en general. La dinámica de esta expansión depende, en primer lugar, de las características del tema mismo. Coob y Elder sostienen que:

• Cuanto más focalizada sea la definición de un tema, tanto mayor será la probabilidad de que llegue a un público extenso (grado de especificidad).

• Cuanto más importante socialmente aparezca un tema a partir de su definición, tanto mayor será la probabilidad de que llegue a un público más amplio (alcance de importancia social).

• Cuanto más se defina un tema como de relevancia en el largo plazo, tanto mayor será la probabilidad de que sea expuesto a un público más numeroso (relevancia temporal).

• Cuanto menos técnica sea la definición del tema, tanto mayor será la probabilidad de que llegue a un público más extenso (grado de complejidad).

• Cuanto más se define un tema como carente de precedentes claros, tanto mayor será la probabilidad de que llegue a una población más numerosa (precedencia categórica).

EN SINTESIS

Como apunta Berlín (2007) las acciones gubernamentales se determinan a partir de la realidad pública atendible pasando por la agenda, así, la comunicación de las políticas públicas permite observar las configuraciones estratégicas encaminadas a la transformación de ciertos aspectos de la realidad social de manera eficiente y legitimadora tanto para el sistema político como para la sociedad.

Las implicaciones prácticas de esta afirmación significan que la Comunicación puede hacer más permanente la credibilidad de las instituciones públicas. Puede generar una plataforma de planificación para el organismo público que quiere satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

Una planificación centrada en las demandas del ciudadano, que ayude a cambiar sus percepciones y a mejorar el rendimiento de la institución desde un análisis de la situación, definición de objetivos, segmentación del mercado, posicionamiento de marca, definiendo un plan de implementación, evaluación y presupuesto, entre otros, puede generar valor en el ciudadano y su satisfacción, por consiguiente aumentar la credibilidad y la confianza en las instituciones.

El gobierno puede pasar de ser una entidad con poca tecnología y poco contacto con el ciudadano, a una situación de mayor tecnología y mayor contacto, ofreciendo mejores servicios y aumentando el valor de los impuestos.

El gobierno puede actuar con más calidad, velocidad y eficiencia y esto gracias a la aplicación intencional de estrategias comunicacionales desde el diseño hasta la ejecución de las políticas públicas.

jueves 28 de julio de 2011

Apuntes sobre la Reforma del Estado IV: reflexiones finales

La Reforma del Estado no implica necesariamente una reingeniería, ni reestructuración total, en muchas ocasiones esto significa más problemas que soluciones, tanto por lo costoso como por el proceso de aprendizaje que conllevaría.
Es necesario entender que la insuficiencia y parálisis apreciada en nuestro México no es solo producto de la falta de voluntad de nuestros gobernantes, tiene que ver también con la insuficiencia de las instituciones gubernamentales no adaptadas a la nueva realidad.

Considero que una buena Reforma del Estado para México debería de iniciar resolviendo lo planteado como retos institucionales en los 5 ejes presentados al inicio de este ensayo, es posible que la totalidad de reformas concretas signifiquen un cambio en la organización del gobierno y que a final de cuentas se refleje en los resultados del gobierno ante las demandas de la población.

La Reforma del Estado redunda siempre en la capacidad que debe tener el gobierno para responder a lo que la población espera de sus representantes.

Cambiar estas instituciones implica un esfuerzo continuo con cambios adaptativos, no puede significar una importación de métodos que hayan funcionado en otras partes sin evaluar si son óptimos para nuestra realidad como país y son adaptables.
Sin embargo, algunos analistas han propuesto una transformación hacia el parlamentarismo cuya implantación en mi opinión generaría un gran periodo de inestabilidad y gran tensión sobre nuestro sistema.

El principal problema de la implementación de un sistema parlamentario en nuestro país tiene que ver con nuestra propia cultura política. La ausencia de una figura de autoridad generaría un espacio difícil de llenar en la conciencia de la población. La rendición de cuentas se daría hacia un cuerpo difuso sin una cabeza visible.

Quienes consideran al parlamentarismo como la forma de gobierno más madura se
equivocan en que las particularidades de la realidad social y cultural no se pueden obviar.

Como tampoco soy partidario de no tomar posición, la idea de un sistema semipresidencial me es interesante. El sistema semipresidencial como una opción a largo plazo, una vez que se haya cumplido con los retos más urgentes podría considerarse.

Desde mi perspectiva, el semipresidencial es el sistema que ofrece las mayores ventajas con el menor de los costos pero esto de ninguna manera significa que sea la forma más perfecta de organización, con el tiempo todo sistema presenta nuevos problemas y retos…

Que continúe el debate de hacia dónde ir.

Alonso Ronald Ortiz García

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miércoles 27 de julio de 2011

Apuntes sobre la Reforma del Estado III: ¿un cambio de régimen para México?

El semipresidencialismo ¿serviría para México?

Si bien es cierto que el sistema parlamentario es el mejor evaluado, para ser implementado requiere de precondiciones y tradiciones políticas más profundas, pero fortalecer el presidencialismo podría significar aumentar el mal funcionamiento del sistema en lugar de corregirlo.

La opción de ir introduciendo elementos del parlamentarismo en nuestro propio régimen, es decir, construir un semipresidencialismo adquiere entonces mayor sentido.
En las últimas décadas el país ha transitado por el debilitamiento de la institución presidencial, en un principio porque, ante la falta de controles, cayó en abusos autoritarios y posteriormente porque la transición democrática ha creado gobiernos divididos.

El semipresidencialismo ha dado resultados para la sociedad francesa, no así para algunas repúblicas de Asia Central que lo adoptaron. La adopción del sistema semipresidencial no se debe tomar a la ligera, sin embargo, México ante la discusión de la Reforma del Estado, deberá ir más allá de los meros cambios institucionales.
La situación política actual ha abierto el debate sobre la viabilidad de proveer a México de un nuevo arreglo constitucional que se ajuste a la realidad social que enfrenta la nación.

En este contexto, es posible que un sistema semipresidencialista en México favorecería la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, ante el debilitamiento de la institución presidencial, puesto que incentiva la formación de coaliciones o alianzas que en México no se han logrado y provee de mecanismos constitucionales para resolver la falta de consenso que entre ellos podría desembocar en una parálisis gubernativa de gobiernos divididos.

El sistema semipresiencial mexicano deberá de contener los siguientes mecanismos: gobierno dual con Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, la revocación de mandato, el voto de confianza, la moción de censura, el referéndum, la reelección del ejecutivo y el legislativo, la modificación de los periodos de elección e incentivar la profesionalización de los legisladores permitiendo la continuidad en el proyecto de nación.

Sin embargo, es necesario enfatizar que el establecimiento de un sistema semipresidencial en México debe ser acorde a nuestras tradiciones políticas, desarrollo histórico y avance institucional.

Será necesaria una reforma constitucional y de varias leyes secundarias que sólo serán posibles con el consenso de todas las fuerzas políticas ya que se refiere a una reforma de largo alcance.

Alonso Ronald Ortiz García

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