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miércoles, 2 de junio de 2010

BICENTENARIO: ¿qué hay que celebrar?

En la sala “José Ma. Pino Suarez”, del Campus Norte de nuestro Instituto Tecnológico de Mérida, el Departamento de Metal-Mecánica a cargo del MC. José Antonio Canto Esquivel, me invitó el 18 de marzo pasado a dictar la Conferencia “Bicentenario: ¿qué hay que celebrar?”.

Quiero en este espacio trascribir algunas de las ideas que rescato de esta experiencia…


INDEPENDENCIA.

“El movimiento no fue urbano sino rural y pluriétnico: primero Hidalgo y después Morelos…Morelos consiguió en 1813 declarar la independencia. Pero el absolutismo conservador volvió a España y todos los liberales fueron perseguidos y encarcelados. El virrey Calleja derrotó al movimiento de Morelos y reprimió a los insurgentes usando puño de hierro contra todos los luchadores por la independencia”.

“Para el 21 Agustín de Iturbide propuso el Plan de Iguala, estableciendo la sucesión de México como imperio separado, con monarquía constitucional y una triple garantía: independencia, libertad religiosa, unión de mexicanos y españoles. El nuevo virrey O’Donjú aceptó el proyecto”...

“Entre 1821 y la Guerra de Reforma de 1857 hubo 41 rebeliones campesinas, Tabasco, por ejemplo, tuvo 50 gobernadores, la Secretaría de Hacienda cambió de titular 87 veces y 49 la jefatura del poder Ejecutivo; en promedio, el ocupante duraba 12.8 meses en el poder”.

“Como señala Lorenzo Meyer, la conclusión es inescapable: la Independencia hizo que México pasara de ser una colonia exitosa –la más importante del imperio español en América- a ser un Estado fallido”.

REVOLUCIÓN.

“Si… Porfirio Díaz se alzó contra la reelección de Juárez, pero luego se convirtió en dictador!... Claro, así fue la Crisis Financiera de 1907 muy parecida a la actual…de hecho, en ese momento Díaz decide aumentar los impuestos: duplicó el impuesto al timbre, gravó las medicinas y como cien productos más. Recaudó 30 millones pero gastó 40”.

“Allá en Cananea los obreros se sublevaron. Díaz- quien se jactaba de ser un gran negociador- da la orden: con los obreros no hay que negociar, hay que aplastarlos”…

“40 por ciento de las tierras mexicanas era propiedad de 480 hacendados, que mantenían en la ignorancia y la miseria a millones de campesinos. El error del Porfiriato no fue concentrar el poder en uno solo: fue concentrar la riqueza en unos pocos”.

“Ahí vienen los alzados: Madero, Villa, Zapata, Carranza…cada uno reivindicando una idea, un camino que marcaría la vida nacional de nuestro México”…

La charla fluyó de forma amena. Durante una hora y media di un recuento histórico de las causas y consecuencias de la Independencia y la Revolución Mexicana discutiendo sobre la importancia de ambos eventos para la vida contemporánea del país.

Como soy un convencido de que la historia sin interpretación de nada sirve, intenté que fuera sólo un pretexto para reflexionar sobre la necesidad de convertirnos en una sociedad más civilizada.


BICENTENARIO: LA REFLEXIÓN

Escribe Alfred North Whitehead en su Aventura de las Ideas:

“La creación del mundo, escribe Platón, es la victoria de la persuasión por sobre la coerción... La civilización es el cuidado del orden social bajo el mandato inherente del diálogo como la alternativa de cohesión más noble. El recurso a la violencia, aunque inevitable, es una muestra del fracaso de la civilización, tanto a nivel social general como individual... Ahora la comunicación entre personas y grupos sociales toma una de estas dos formas: coerción o persuasión. El comercio es el mayor ejemplo de cooperación a través de la persuasión. La guerra, la esclavitud y la compulsión gubernamental son un muestreo del reino de la coerción”.

Años después, Mark Skousen reflexionaría sobre la cita de Whitehead en los siguientes términos:

“El profesor Whitehead entiende que el triunfo de la persuasión por sobre la coerción debe ser la cima cívica tanto para los individuos como para los gobiernos. Debería servir como la pauta central del ideal político. Permítanme, en tanto, sugerir un nuevo credo político: el triunfo de la persuasión por sobre la violencia es el signo de una sociedad civilizada”.

La civilización es el triunfo de la persuasión por sobre la coerción. Aquellos que obligan al ciudadano mediante la fuerza, quienes basan su política en la violencia y quienes deciden combatir fuego con fuego ponen a sus gobernados contra la pared remitiéndolos a un tiempo pasado donde era mejor armarse y luchar.

“Toda controversia que tenga que ver con el ayer es un conflicto sobre valores y su vigencia en el presente y el futuro”.

La celebración del Bicentenario nos debe de servir para entender que todo gobierno que se jacte de ser democrático debe de basar sus decisiones en la persuasión más que en la coerción. A 200 años de nuestra independencia y a 100 años de nuestra Revolución: ¡Qué lejos estamos de que nuestro México se consolide como una nación civilizada!

1 comentario:

Houken dijo...

Muy bueno, a divulgar y divulgar!!